
Sin duda alguna, Internet tiene sus peligros, pero igual que todas las cosas en este mundo. Y tal como enseñamos a los niños que cada situación, herramienta o decisión en la vida tiene virtudes y defectos, acceder a "la red" también los tiene. Internet abre una ventana al mundo, mundo que muchas veces se muestra sin eufemismos ni reglas. Si quieren acceder a contenidos para adultos, a contenidos morbosos, a temas tabú dentro de su comunidad o familia, es cosa de teclear unas palabras y listo. También permite el acoso, violencia, abusos, daño de imagen, fenómenos que se dan en la vida cotidiana, pero con la agravante que el autor del delito puede permanecer oculto y por ende, lejos de un castigo o ayuda. Si pensamos en los peligros, inherentemente vienen las advertencias... no entrar a tal sitio, no al ciberbullying, cuidado con el sexting... etc. Pero nos olvidamos que tras estos fenómenos hay causas sociales, no de pobreza económica, sino de pobreza afectiva, pobreza de valores, de empatía y sobre todo de respeto. Podríamos decir que hasta la red (Internet) fue alcanzada por nuestros problemas sociales... haciéndose cómplice de las carencias de cosas buenas y excesos de perturbaciones, pero como todo peligro en la vida, tras una educación adecuada (enseñar por qué no se debe... no solo decir NO LO HAGAS) y la advertencia correspondiente, podemos disminuir los afectados por estos fenómenos... Con el fin de cuidar y guiar el uso de Internet por nuestros niñas y niños presento algunos consejos, tanto para profesores, padres y alumnos.
En la casa (Padres):
En la casa (Padres):
- Conversar abiertamente con los niños sobre los beneficios y peligros que conlleva el uso de Internet, explicándoles sobre las consecuencias de sus actos para si mismos y para quienes lo rodean.
- Generar relaciones de confianza, sustentadas en el respeto y la verdad, propiciando de esta manera el diálogo abierto, sincero y oportuno con los niños y niñas, evitando con esto prácticas indebidas que puedan causar daño físico o psicológico en ellos o en otras personas.
- El computador debe estar en una habitación abierta, jamás en los dormitorios, evitando con esto el acceso a páginas sin supervisión de los padres.
- Restringir el uso de Internet a unas horas en el día, en ningún caso ilimitado, privilegiando tareas e investigación.
- Compartir tiempo frente al computador para conocer sus intereses y pasatiempos.
En el cole (Profesores):
- Planificar clases en laboratorio, organizando actividades y gestionando el tiempo de ejecución para no dar espacio a la navegación libre.
- Levantarse de la silla y observar el trabajo de los alumnos. Contribuir a sus ideas, guíar su conocimiento y alumbrar aspectos que ignoren. Jamás desatender su aprendizaje.
- Mantenga comunicación permanente con sus estudiantes sobre el uso que dan al computador y a Internet, tanto en la escuela como en la casa.
- Recuerde a sus estudiantes la pertinencia de respetar ciertas normas al estar conectados en la Red.
- Orientar el uso efectivo, crítico y responsable de la red manteniendo una comunicación continua con los estudiantes.
- Generar instancias de reflexión y debate sobre el mal uso de Internet, sus causas y consecuencias.
Para los estudiantes:
- No entregues información personal como tu dirección, escuela, hora de salida, etc., a la que pueda acceder cualquier desconocido.
- No subas ni envíes fotografías a través de celulares que te muestren en una posición insinuante. Recuerda que una vez levantada al ciberespacio, se hace pública y no hay vuelta atrás.
- No agregues personas que no conoces a tu Facebook, Twitter o correo electrónico.
- Comparte con tus padres los contenidos a los que accedes, tus sitios favoritos, etc. De esta manera generarás en ellos un sentimiento de confianza y respeto.
- Respeta a las demás personas con las que interactuas en Internet. No digas cosas que no te atreves a decir cara a cara.
- Recuerda que no siempre el que está al otro lado es quién dice ser. Evita el uso de webcam, especialmente con personas que jamás has visto frente a frente.
- Piensa y reflexiona sobre lo que escribirás o comentarás publicamente. Tus palabras pueden alegrar el día de alguien, pero también tornarlo oscuro y amargo.